QUITO LUZ DE DIOS
Tu rostro es semejante a la inmensidad de la luz,
en tí dió comienzo la libertad de toda voz;
eres paraíso donde germinaron las historias,
eres el templo que encumbra las glorias.
Cuidad fecunda e impetuosa, desde tu existencia,
generosa Inmortal; briosa por excelencia...
No te rindes, no te asustas, porque eres la cuna dorada,
de todos los guerreros que hicieron de tí, su morada.
Solo desde tus hombros se puede lisonjear el cielo,
desde tu balcón se puede volar sin miedo.
Eres semejanza de Dios, que griseas los cierzos;
eres inspiración y pilar de todos los guerreros.
Cuando en las noches las estrellas te atavían de lirios;
es Dios quién te ilumina y te recubre de cirios,
convirtiéndote en manantial y fuente de paz,
por tí batallaré, hasta ser sepultado sobre tu faz...