CARTA AL SILENCIO
Justo hoy cuando aparecía el día,
mientras oía el alarido de la lluvia,
cuando las densas nubes escondían al sol,
mientras caminada por un verde pasto,
tirando pepas a una sagaz paloma,
que tomaba su vuelo cual modelo en
pasarela,
me preguntaba a mis adentros con un alarde
suspiro,
si de pronto me pensaste cuando abordaste tu día…
me imagine ser paloma y volé a ti,
para en un susurro decirte que te amo,
que eres mi venero mi vicio mi camino...
que por ti mi amor es vasto como el cielo,
porque me haces renacer en un noble
regazo,
con ese amor infinito en sabia paz y
remanso.
Porque te extraño como las garzas a su
lago profundo
te extraño como al aire puro y fresco,
extraño tus besos que saben a almíbar,
aquella boca que me enamora con su aliento
que me da su néctar, cual jardín alimenta
a sus jilgueros,
porque
eres como mi agua en el desierto,
eres la vida para vivir.
Quede imaginándome como tus brazos me abrigan,
me
cubren, me protegen, me estremecen ,
sintiendo
tu efluvio rodear mi cuerpo,
tus manos suaves acariciar mi rostro.
Sé que me extrañas tanto como yo,
y te ves a mi lado compartiendo el bastón,
disuadiendo a las mudas soledades,
con arrugas marcadas por tanto amor.
Seremos el paisaje más bello y remilgado,
que cincelaran las crías de nuestro rebaño,
cuando al fin un día toquemos juntos el
cielo,
abrazaremos nuestras miradas en el sosiego,
la historia registrara entre los que más han amado,
por qué fuimos para el amor los esclavos
perfectos;
que ofrendaron su vida por amar a ciegas.
Al primer, último y único amor.