En la más pura pasión despierta,
en la grandiosa esperanza soñada...
Entre la convulsión del océano perdido,
y en el descanso de la misma montaña...
En la apasionada aspiración de su piel
en cada uno de los adornos que la enjaulan...
Entre los medrosos labios que insinúan,
y en los férvidos besos que me desmayan...
en la grandiosa esperanza soñada...
Entre la convulsión del océano perdido,
y en el descanso de la misma montaña...
En la apasionada aspiración de su piel
en cada uno de los adornos que la enjaulan...
Entre los medrosos labios que insinúan,
y en los férvidos besos que me desmayan...
En cada paso de sus poses simples
en cada rincón de mi morada…
Entre los ligeros rayos de su rostro
y en el espontaneo brillo de su mirada
En cada beso de sus labios suaves,
en aquellas que son a pasión calladas...
Entre las sutiles olas del ensueño,
y en el color de nuestras manos enlazadas...
En la mágica desesperación por cada encuentro,
en la ineludible tristeza de cada adiós...
Entre las notas del bendito pentagrama,
y en los lugares turbados de nuestra pasión...
En el ocaso ausente, en la luz de nuestra alianza,
en el castigo dulce, en la felicidad de las lágrimas,
entre la ternura evidente, en la cumbre de las ganas,
en la mirada sencilla, en el fondo de nuestras almas,
en el castigo dulce, en la felicidad de las lágrimas,
entre la ternura evidente, en la cumbre de las ganas,
en la mirada sencilla, en el fondo de nuestras almas,
En el resplandeciente calor de sus brazos
en las pupilas de sus ojos verdes…
Entre los alborotados cabellos cuando pierdes,
y en el inmortal amor que me pretendes…
Flavio Bautista Soto