Cáliz de vida donde envidio y sueño
Probar la muerte con amenidad sombría,
Vertiente de pasión, de mi trofeo ensueño:
dueña de mi sangre y de mi sombra fría.
Boca que mimas y en el trecho gritas
Vedando mi mudez con grageas de locura
das color a mis anhelos y sin huidas gritas
que soy tu puerta de primera en tu dulzura
Voluptuosidad de mi aliento labios de gloriosa
En fruición unges con brío tu beso,
como rejón de fuego en tu regazo me embeleso,
disipas mi dolor sin quimeras en una rosa...
Eres mi sangre a vaso lleno
De claveles, de laureles, eres; mi armonía,
Néctar de miel en mi veneno
luz del infinito para mi día.
Mis manos están llenas de albricias lirios,
sin espejuelo de besos, como ánfora abierta,
Donde dedicas delicias y delirios
Fresas de ajenjo, para que en mi copa viertas...
Orfebre de glorias y terciopelos
donde tu voz grácil, fúlgida presea;
Alas que llevas mi sueños entre tus vuelos,
cielo en donde mi corazón flamea.
Jardín de lustre, edén de mi deseo,
con sangre esta escribiéndote mis dedos,
gaviota mansa que me llevas mis secretos;
para plasmar nuestro amor allá en los cielos…