RENACIENDO

Ayer cubrí mi vida con mi propia sombra, Perdí mis versos y mi vida le hice profana...yo el ruiseñor me quede sin luz en las mañanas, cual alondra que quiebra sus alas en las montañas… siendo el dueño del jardín quite mis sueños, porfiándole melancolía a mi propia alma, quitando las rosas y dejando que las espinas sangren hasta las venas de mi propia sombra…

Casi termino mi destino antes que llegue el mismo… creyendo que mis besos eran gotas de hiel… como las lagrimas que cayeron formando un charco, por donde se fueron los látigos que causo el dolor… casi me detiene el abismo por poco me ahoga la sed… esa sed de esos labios prestados que nunca me perteneció…. Como aquellas tórtolas sin sueño que liras van a otro lago…

Ni yo el audaz, el diestro, el filosofo más antiguo, no pudo predecir la ilusión que hice para mi vida eterna resultara ser pasajera por tan solo calmar mi sed de amor sincero…

Pero no importa; mi infancia y juventud le entrene para ahora, con esas rosas de fragancias que no solo dejan melancolías, que lanzan también perfumes incluso al instinto y ese potro sin frenos hoy relincha sin espuelas. Gritando su sabia al viento empuñando su nostalgia.

Yo quien más para saber de dolor, eso se desde la infancia… el dolor era tan mío, y yo el dueño absoluto, recuerdo que secuestraba dolores por que ese era mi oficio, ahora que voy a doblegar si ese yugo esta marfilado... mis copas fueron los puñales y mi embriagues eran de pesares, hoy que voy a pedir clemencia si la clemencia tan solo era mi alegría.

Soy el hombre que no cae en cualquier pecado, menos querer lidiar por defender mi pureza, si soy quien heredó la transparencia de los cuatros polos desde que ni siquiera existía en el vientre de mi madre…

Si hasta herede una estatua de mármol, para no juzgar por las atrocidades que den al hombre ingenuo… también mi bastón está hecho con los pedazos de estrellas caídas que les levanta el soplo de alguna celestial mirada…

Yo quien conoce la melodía encerrada bajo tierra y en el silencio, que voy a pedir posada mendigando como un mismo forastero, si soy el dueño del embeleso, de la pasión, del madrigal, del suspiro… si soy quien ama de la manera más profunda, que voy quedar en el limbo donde jamás pertenezco…

Si he desgranado cada beso mío entregando mi pureza, dejando que mis latidos se queden donde mi alma piensa que construirá su altar, estoy pie, como rayo que emerge desde las profundidades para convertirse en luz del infinito…

Si yo se que sabor tiene el aire y de qué color es el viento, como no poner mis alas en el universo si tengo visión divina para cada uno de mis tropiezos, por eso y todas las razones el mundo estoy flameando mi voz, sanando las cicatrices de un corazón porfiado... siguiendo sus instintos para amar cada vez y de nuevo, vivir otra historia quizá más profunda, anqué en el amor se ama a cualquier manera, al mío no; un día le amaran con la bendición del amor, porque muchos son los soberbios y pocos los correspondidos que saben entregar amor a pesar de todo...